Evitarnos – que no habitarnos- es lo que hemos estado haciendo desde el día que empezamos a tener uso de razón. Y es lo que seguiremos haciendo hasta el último mientras no haya consciencia.

De tanto mirar hacia afuera, de tanto buscar, de tanto correr, de tanto negarnos, de tanto huirnos, de tanto exigir aceptación en el exterior, de tanto complacer, de tanto MIEDO, de tanta culpa, de tanta vergüenza, de tanto pretender ser «buenos», de tanto querer ser perfectos, de tanto pedir perdón, de tanto «pedir permiso» para SER…nos hemos olvidado vivir desde lo natural.

De tanto esfuerzo, de tanto sacrificio, de tanta lucha…nos hemos olvidado de lo simple y lo sencillo.

Tanto nos hemos olvidado, que cuando  hacemos nada, nos dedicamos sencillamente a pasear, a respirar y a estar en contacto con nuestra verdadera naturaleza, parece que no merezcamos ningún reconocimiento.

Nos aterra la nada –precisamente donde está la salvación-.

De tanta distorsión, de tanto juicio, de tanto “saber”, de tanta soberbia, de tanta percepción errónea… hemos creado un circo de dolor y sufrimiento.

De tanta basura que nos hemos metido en la cabeza nos hemos quedado desconectados, separados de la VIDA, vacíos y desgastados. 

Dormidos.  

Malheridos.

Doloridos.

Rotos.

Fríos.

Blindados. 

Comidos por el MIEDO, el vacío y la necesidad.

Sin VIDA.

Y vivir sin VIDA, como si tú fueras una “cosa” y ELLA otra, duele. 

Nosotros mismos, sin darnos cuenta, nos hemos expulsado del sistema.

Somos unos “lifeless”

Y claro, duele mucho. 

Duele ni más ni menos que una eternidad, que es lo que somos.

Duele infinito.

De ahí que vayamos hacia afuera y exijamos que nos den, como mínimo sino más, lo que nos falta: infinito

Y si no  nos lo dan, cuidadín, que montamos unos “pollos” de órdago.

Como estar vacíos nos duele y nos abruma, «buscamos soluciones». 

Buscamos.

Exigimos

Presionamos.

Gritamos.

Sermoneamos.

Discutimos.

Intentamos convencer.

Nos justificamos.

Damos lecciones.

“Ayudamos”

“Servimos”

“Cuidamos”

Protegemos.

Pedimos.

Salvamos.

Nos quejamos.

Nos martirizamos.

Nos empastillamos.

En realidad, buscamos placer –que no plenitud ni completitud-

Buscamos placer para contrarrestar y para descomprimir el dolor que nos corroe por dentro sin ni siquiera ser conscientes -sin comprender que a mayor placer buscamos, mayor dolor conseguimos-. 

Buscamos de todo con tal de algún día sentirnos bien.

Somos buscadores compulsivos de “algo”, pero no sabemos muy bien de qué.

Algunos buscan la felicidad.

Otros éxito.

Otros amor.

Otros reconocimiento.

Otros poder.

Otros bienestar.

Otros romances.

Otros sexo.

Otros cultura.

Otros aventura.

Otros conocimiento.

Otros espiritualidad.

Otros religión.

Otros luz.

Otros huyen.

Otros se blquean.

Otros…

Otros…

En realidad todos buscamos lo que somos.

Buscamos esa “dimensión infinita” que hay dentro de nosotros y que perdimos hace millones de años, cuando bajamos de los árboles e hicimos un “coktail venenoso” con el MIEDO, la memoria y la imaginación que nos expulsó del paraíso y nos llevó directamente hacia el infierno.

Buscamos la VIDA que hemos perdido.

Buscamos la paz inherente a la VIDA en la guerra crónica de la mente, y eso ni que bajara Dios -que no bajará- sucedería.

Hace muchísimo tiempo huimos de la VIDA por MIEDO a la incertidumbre, nos contamos “historias” para maquillarlo y ahora a ver quién es el guapo o la guapa que tiene los bemoles de ir al origen, asumir la incertidumbre, no “creer” nada , drenar el MIEDO que anida en las células, ser el “raro del grupo” y confiar en que la VIDA vaya abriendo camino.

Que por cierto, es infinito.

A ver quién es la guapa o el guapo que ahora, con todo el “sarao” montado para,  respira y aprende a  no hacer nada sin sentirse culpable por «no hacer algo».

O sin que le asalten los pensamientos de «necesito dinero para vivir».

Para vivir no necesitas dinero.

Para vivir necesitas respirar.

El resto, vendrá después.

Probablemente cuando lo hayas integrado, venga el dinero a buscarte porque él será la proyección de tu energía.

Tu estado de abundancia será el reflejo de tu estado LIFE.

A ver quién es el «loco» que cambia todo esto.

A ver quién es la guapa o el guapo que deja de ser un “lifeless”, entra otra vez en el sistema, va contracorriente y  pasa a ser lo que siempre fue.

A ver quién es el «raro» que hace un pequeño cambio de NADA y pasa a ser un «simple» LIFE.

A ver si alguien se DESPIERTA y se da cuenta de todo el desaguisado.

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Rafa Mota

Rafa Mota

Rafa Mota

Estudié económicas, prefiriendo la filosofía, y viví durante más de veinte años en el mundo de los negocios, del estrés y del dinero sin encontrar nunca esa “felicidad” que tanto buscaba y anhelaba. Hasta que la vida, tras una gran crisis económica, financiera, personal y existencial, me puso en mi lugar. Y me di cuenta de una cosa: el gran secreto de la vida no es ni hacer, ni tener, ni buscar… es SER. Esta es la base del éxito personal.

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