Por si quieres ser infinito

La vida es como un laberinto.

Mientras estás metido dentro, buscas, buscas y buscas las salidas.

Pero te pierdes  una y otra vez y al final, acabas agotado y sin encontrarlas.

Ahora  visualízate fuera de ese laberinto.

E imagina que dispones de una escalera y vas subiendo peldaños.

Tomando perspectiva desde arriba.

A cada peldaño, más perspectiva.

Cuanta más altura, más sencillo y rápido será «ver» las salidas.

Y  menos desgaste.

Y si la altura es muy considerable, ver la salida… zas!

Será instantáneo.

La «verás» sólo con una mirada.

Sin mover un solo dedo.

Estés arriba o estés abajo, el laberinto es el mismo.

¿Qué ha cambiado?

Tu percepción.

Tu mirada y tu perspectiva.

Lo único que cambia es tu «altura».

Las salidas ya existían.

Pero tú no las veías.

Que tú no veas las salidas, no significa que no existan.

En la vida ya existe todo.

Pero tú no lo ves.

“Ver” cosas que no se ven es tener conciencia.

Y no es nada esotérico.

Es no dejarte llevar por el automatismo mental.

Si estás en la mente, dejas de estar presente.

Y estás, pero no ves ni percibes.

Tus filtros mentales te lo impiden.

O lo que es lo mismo.

Vives aquí de cuerpo físico pero en realidad, estás allá ( vete a saber dónde).

La mente se mueve en horizontal.

En tiempo lineal.

De pasado a futuro y de futuro a pasado.

Y vuelta a empezar.

Es un bucle tóxico.

No crea nada nuevo.

Sólo repite y se pierde.

Si vives en la mente, te mueves, te mueves y te mueves pero no «ves» nada.

Aunque haya salidas, no las ves.

La realidad  no es lineal.

La linealidad es cosa de tu mente.

La realidad es infinita e ilimitada.

Pero la mente no te permite percibirla como tal.

A diferencia de la mente, la conciencia y el SER se mueven en vertical.

Sin moverte, lo «ves» todo.

Porque subes de altura.

Subes de nivel de conciencia.

Cuando estás en el SER y eres consciente, todo se vuelve sencillo.

No porque lo sea.

Sino porque «lo ves».

Porque estás presente.

Porque no te vas.

O si te vas, vuelves lo más rápido posible.

Porque vives aquí y ahora.

Y te puedes mover en vertical.

La vida es mucho más sencilla de lo que imaginas si comprendes cómo funciona.

No hay que hacer.

No hay que tener.

No hay que buscar.

No hay que pensar.

No hay que decir.

Hay que SER.

Hay que cambiar de eje.

O te mueves por el eje X.

El de la mente.

O te mueves por el Y.

El del SER.

Los dos son infinitos.

Pero en uno estás ciego.

Y en el otro lo ves todo.

En uno conectas con el ego.

Y en el otro conectas con la esencia y con la energía.

Es la cruz.

Y justo en la intersección se halla tu punto exacto de conexión.

Donde tu expansión puede ser  infinita.

Donde puedes bajar el cielo a la tierra.

Ahí lo tienes todo.

Talento.

Sabiduría.

Energía.

Potencialidad.

Recursos.

Todo lo necesario para expandirte en esta vida.

Si la cruz ha sido el símbolo más universal utilizado por todas las culturas de la humanidad por algo será.

Miles y miles de años no pueden estar equivocados.

Todo lo llevas dentro.

Y para encontrarlo no has de hacer, ni buscar ni pensar, ni decir nada.

Cambiando de eje tienes suficiente.

Rafa Mota

Personal Coach

www.rafamota.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rafa Mota

Rafa Mota

Estudié económicas, prefiriendo la filosofía, y viví durante más de veinte años en el mundo de los negocios, del estrés y del dinero sin encontrar nunca esa “felicidad” que tanto buscaba y anhelaba. Hasta que la vida, tras una gran crisis económica, financiera, personal y existencial, me puso en mi lugar. Y me di cuenta de una cosa: el gran secreto de la vida no es ni hacer, ni tener, ni buscar… es SER. Esta es la base del éxito personal.

Deja un comentario