El arte de estrellarse, descubrirse, resucitar y reinventarse (y tener éxito). Parte 2

La vida es muy difícil de vivir si no estás aquí para vivirla.

Es imposible vivirla si no existes.

Te parecerá una afirmación idiota.

Porque pensarás …

¡Claro que existo, si estoy aquí!

Pues no.

Aunque te lo parezca, no existes.

Solo estás.

Pero existir, existir…no existes.

Vives pero no existes.

EXISTIR con mayúsculas es darte cuenta de TI.

Porque si hay algo imprescindible para reinventarte es que te des cuenta de TI.

De cómo está montado el puzzle que hay en tu cabeza.

De cómo has construido la realidad en tu mente.

De cómo han creado esos cuatro trillones de conexiones neuronales que hacen que cada día tu vida sea lo que es.

De cómo a partir de unos pensamientos aprendidos has dado vida a todo un personaje que te tiene acorralado.

Es darte cuenta de la historia de tu vida.

Pero no la que conoces.

Padres, novios, desengaños, familia, frustraciones, amores, alegrias…

No, esa no.

Esa ya la conoces.

Es darte cuenta de la que no conoces.

La historia formada de manera inconsciente en tu cerebro.

Del porqué, cómo, dónde y para qué de tu personaje.

De los cimientos que aguantan toda tu estructura.

Porque si no, no te reinventas.

Te repites.

Quizá con alguna novedad.

Pero en lo profundo e inconsciente, sólo te repites una y otra vez.

Porque eres esclavo o esclava de tu programación más inconsciente.

La reinvención que te conducirá a la auténtica abundancia es la reinvención que surge de la desidentificación del personaje.

Es la del observador.

La gran mayoría de humanos vivimos sin existir.

Vivimos reaccionando.

Sin darnos cuenta de nada.

Viviendo según una estructura mental y una percepción que hemos creado desde nuestros primeros años y con la que nos identificamos tanto que al final acabamos siendo unas marionetas de esa estructura.

En pocas palabras, nos creemos que somos el  EGO cuando somos esencia divina.

Pero la luz de la esencia está apagada  por ese personajillo, llamado ego, del tres al cuarto que te lleva una y otra vez al paredón.

A querer tener razón.

A anularse.

A pretender ser perfecto.

A luchar.

A ser narcisista.

A ser compulsivo.

A ser prepotente.

A ser depresivo.

A no aceptar.

A rabiar.

A gritar.

A adoptar todas las infinitas distorsiones.

Tantas como permita esta experiencia terrenal.

Y todas son una reacción a las sombras más oscuras e inconscientes.

Con lo que identificándonos y dejándonos llevar por él, no sólo no nos permitimos conocernos, sino que además vamos perdiendo todo el potencial que el Universo nos dio y nos convertimos en personajillos dominados por las creencias inconscientes, los pensamientos limitantes, las tristezas y frustraciones acumuladas, las reacciones emocionales y los comportamientos automáticos.

Es decir, dejamos de existir.

No nos permitimos el lujo de pararnos y abrirnos las entrañas para conocer nuestro mecanismo más escondido.

Porque, la gran mayoría de veces, duele.

Así dejamos de ser SERES para ser marionetas.

Dejamos de ser divinos para ser mundanos.

Y dejamos de ser Energía Universal (o transformación) para ser MIEDO.

Por una razón.

Porque convertimos la vida infinita y eterna que somos en pensamientos finitos y limitados que nos creemos.

Y ahí apagamos la inmensa luz que llevamos dentro.

Y si algo hemos venido a hacer aquí es precisamente lo contrario.

A utilizar esa luz para acabar con la oscuridad que hay en el mundo, que, en realidad, esa oscuridad no es más que la suma y el resultado de las oscuridades inconscientes que hay en cada uno de nosotros.

A eso vienes.

A sacar lo que llevas dentro  para expandirte, creando una realidad abundante, coherente y alineada con tu verdadera esencia.

De dentro para afuera.

Llegas aquí siendo una semilla universal, con toda la información para tu evolución y tu trabajo es permitir que esa información, que es sólo tuya, fluya a través de ti.

Descubriendo tu talento.

Tu pasión.

Tu vocación.

Tu conexión.

Tu alma.

Tu sabiduría.

Y si no lo has sabido o no lo has podido hacer hasta ahora, nunca es tarde.

Hazlo ahora.

Cuando me dicen “ es que no sé cuál es mi pasión”

“Es que no sé qué hacer en mi vida”

Yo les digo: si lo sabes.

¿Qué quieres hacer ahora mismo, cuando salgas de la consulta?

¿Qué te apetece ahora, en este instante, realmente?

Cierra los ojos, déjate sentir y que te venga una respuesta.

Sin pensar.

Y hazlo.

Ahora.

Si en cuarenta años, cincuenta no lo has hecho, y llevas años “desapasionándote” y olvidándote de ti, no esperes ahora apasionarte en un día.

Haz pequeñas cosas.

Que te gusten.

Que despierten algo en ti.

Las que sea.

Pero hazlas.

Y ya estás sabiendo qué hacer en tu vida.

¡¡Porque ya lo estás haciendo!!

Y es que nos creemos que saber lo que hacer con nuestras vidas es ya tener el futuro resuelto, cerrado y apañado.

Pues no.

Nadie sabe nada con certeza sobre el futuro.

El futuro lo creas resolviendo el día de hoy.

Y lo de hoy te llevará a otra cosa mañana.

Y así ahora tras ahora.

No te muevas por interés o por dinero.

Muévete por valores y por pasión.

Y quién sabe si lo que hoy hagas en pequeñas dosis, mañana se convierta en tu modo de vida, o incluso en tu imperio financiero.

Y quien dice financiero, dice personal.

Porque tu vida es ahora.

No hay otro momento.

La de allí delante que tanto te preocupa no existe.

Habitúate hoy a sentir lo que realmente quieres y mañana habrás creado tu mejor futuro.

Y sin pensar.

Piensa menos y visualiza más.

Es mejor visualizar y enfocar en lo que quieres, que pensar y divagar en lo que no quieres, lo que debes, lo que no debes o lo que está bien o lo que está mal.

Porque enfocando y visualizando, crearás vida nueva.

Pensando, la repetirás.

El éxito es un hábito.

La seguridad es un hábito.

La confianza es un hábito.

El poder personal es un hábito.

Tú eres un hábito.

Mejor dicho, eres el resultado de todos tus hábitos.

Hábitos de pensar, sentir, hacer y decir.

Y la gran mayoría están basados en el no reconocimiento de ti mismo y en el miedo.

Sí, en el miedo.

Porque existe mucho miedo en el mundo.

Si hay algo que los humanos tenemos es muchísimo miedo.

Miedo a los que SOMOS.

Miedo a SENTIR.

Miedo a la responsabilidad.

Miedo al PODER.

Miedo a la auténtica libertad.

Miedo a SER TODO.

Porque eso es jugar a ser DIOS.

Por eso tenemos tanto miedo.

Porque vivir sin miedo, es tener el auténtico poder de la CREACIÓN.

Es crear a consciencia.

Y eso da mucho “yuyu”.

Da mucho respeto.

Porque son palabras mayores.

Por eso nos han metido (y nos metemos) barbaridades en la mente.

Para que seamos ignorantes, miserables, pecadores, pequeños y miedosos.

Y para justificarnos nuestras propias mentiras de la mente.

La culpa, el pecado, la anulación personal, el maltrato, el desprecio hacia nosotros mismos y el poco respeto hacia la vida humana son los lastres que no nos permiten ser abundantes e infinitos.

Y encima somos tan poco generosos y permisivos con nosotros mismos que cuando llevamos una temporada que todo funciona bien pensamos…

“Algo malo pasará, porque no puede ser”

Y todo esto sólo son invenciones de la mente.

Pensamientos, creencias, ideas y percepciones heredadas de un inconsciente colectivo distorsionado y que nada tiene que ver con la realidad abundante, infinita y eterna.

Por eso para poder reinventarte desde tu conexión más profunda y apasionada  has de volver a tu origen.

Has de enfrentarte a tu sombra.

Has de bajar a tus infiernos

Y volver al niño o la niña que fuiste y comprender cómo construyó sus estructuras mentales más profundas.

Y desde ahí, reinventar tu vida.

Nacer de nuevo.

Respirando.

Sintiendo.

Ilusionándote.

Tratándote bien.

Permitiéndote.

Decidiendo.

Perdonando tus sombras que no son más que los miedos  y las tristezas de tu niño o de tu niña.

Caminando otra vez pero sin que tu cuerpo camine por ti (que es lo que tu cuerpo ha venido haciendo hasta ahora, llevarte por donde ha querido)

Dándole un significado nuevo a tu vida.

Enfocando y visualizando lo que te apasiona.

Y sobre todo, algo básico.

Siendo a consciencia lo que TÚ QUIERAS SER.

Sin miedo y en libertad.

Esa será tu mejor obra y tu mejor reinvención.

Quizá te lleve bastante tiempo.

Crear una vida desde cero ( por experiencia) no es nada fácil.

Venden mucho humo por ahí.

Y no es cierto que el cambio se consiga con cuatro gritos y cuatro afirmaciones.

El verdadero cambio se consigue poniendo mucha consciencia y mucho autoconocimiento en tu vida.

No te desanimes si no lo consigues ni a la segunda, ni a la quinta, ni a la séptima.

Porque quizá a la octava sea el bombazo.

Por una razón.

El bombazo eres tú.

Y te expandirás cuando el Universo entienda que ya estás preparado para ello.

Cuando comprendas que todo está ahí delante para tu aprendizaje, que para ver una realidad ahí afuera primero la has de crear en tu cerebro y que no es posible una buena reinvención sin unas buenas raíces ancladas en lo más profundo de tu mente.

No es cuestión de soñar.

Sueñas si quieres.

Pero es cuestión de ponerse y crear.

Porque ese es tu poder.

Esa es tu verdadera conexión.

Crear desde lo más profundo de tu alma.

Eso es evolución.

Eso es reinvención.

Rafa Mota

Personal Coach

 

 

 

 

Rafa Mota

Rafa Mota

Estudié económicas, prefiriendo la filosofía, y viví durante más de veinte años en el mundo de los negocios, del estrés y del dinero sin encontrar nunca esa “felicidad” que tanto buscaba y anhelaba. Hasta que la vida, tras una gran crisis económica, financiera, personal y existencial, me puso en mi lugar. Y me di cuenta de una cosa: el gran secreto de la vida no es ni hacer, ni tener, ni buscar… es SER. Esta es la base del éxito personal.

One Comment

  • Jorge dice:

    Ahora tras ahora, esa es la clave. Autodescubrimiento paso a paso. Momento a momento. La prisa no es buena, pero no hay que pararse.
    Conciencia, aceptación, compasión. Sin juzgarnos.
    Efectivamente es un arte, que hay que entrenar, día a día. No es fácil reprogramarse, pero la intención es muy importante y poderosa.
    ¿Quiénes queremos ser? ¿El personaje? Yo creo que el caminar hacia el interior da miedo. Pero hay que vencerlo y dar el primer paso y poco a poco descubrir que no pasa nada, que ahí está quiénes somos realmente, tamborileando con los dedos y esperándonos.
    Gracias Rafa por este nuevo post.

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